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3. FINALIDADES DE LOS CENÁCULOS A imitación de los discípulos, que se reunieron con María en el Cenáculo de Jerusalén, nos unimos mediante el Cenáculo para: 1. Para orar con María. Los Cenáculos
deben ser ante todo encuentros de oración. Pero esta oración debe ser
con María.
2. Para vivir la consagración. Durante
los Cenáculos debemos ayudarnos mutuamente a vivir la consagración al
Corazón Inmaculado de María. He ahí el camino que debe seguirse:
habituarnos al modo de ver, de sentir, de amar, de orar y de obrar de la
Virgen. 3. Para confraternizar. Finalmente,
en los Cenáculos se llama a todos a participar en la experiencia de una
fraternidad auténtica. ¿Acaso no es una de las más bellas experiencias
que siempre se nos ofrece en cada Cenáculo?. Cuanto más se ora y más
espacio se deja a la acción de la Madre, tanto más sentimos crecer en
nosotros el mutuo amor. "¿Por qué os quiero reunidos en Cenáculos
Conmigo? Para ayudaros a amarse mutuamente y a vivir en la verdadera
fraternidad, en compañía de la Madre. Hoy es necesario que mis
Sacerdotes se conozcan, se ayuden, se amen de verdad, que sean como
hermanos reunidos por la Madre. Hay demasiada soledad, hay demasiado
abandono, hoy, para mis Sacerdotes. No os quiero solos; ayudaos, amaos,
sentíos y sed verdaderamente todos hermanos", (Mensaje
del 17-enero-1974). |
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