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APARICIÓN EN TUY
Poco tiempo después de
la Aparición de Pontevedra, Lucía fue trasladada a Tuy, donde hizo el noviciado y
más tarde la profesión religiosa en la Congregación de las Hermanas
Doroteas, el 3 de octubre de 1928.
En junio de 1929,
recibió la segunda comunicación prometida por la Virgen en la aparición
de julio de 1917. Nos cuenta Lucía:
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"Yo había
pedido y obtenido permiso de mis superioras y del confesor, para hacer la
Hora Santa de las once a las doce de la noche de los jueves. Estando una
noche sola, me arrodillé en la balaustrada, en el centro de la capilla,
para rezar postrada las oraciones del Ángel. Sintiéndome cansada, me
levanté y continué rezándolas con los brazos en cruz. La única luz era
la de la lámpara. De repente, se iluminó toda la capilla con una luz
sobrenatural y sobre el altar apareció una cruz de luz que llegaba hasta
el techo. En otra luz más clara, se veía sobre la parte superior de la
cruz, el rostro de un hombre con el cuerpo hasta la cintura. Sobre el
pecho, una paloma también de luz; clavado en la cruz el cuerpo de otro
hombre. Un poco más abajo de la cintura, suspenso en el aire, se veía un
cáliz y una hostia grande, sobre la cual caían algunas gotas de sangre
que corrían de la cara del crucificado y de una herida que tenía en el
pecho. Resbalando por la hostia estas gotas caían dentro del cáliz.
Debajo del brazo derecho de la cruz estaba la Virgen; era Nuestra Señora
de Fátima con su Corazón en la mano izquierda, sin espada ni rosas, sino
con una coraona de espinas y llamas. Debajo del brazo izquierdo unas
letras grandes, como si fuesen de agua cristalina que corriese por encima
del altar, formaban estas palabras: "Gracia y Misericordia".
Comprendí que me era mostrado el Misterio de la Santísima Trinidad y
recibí luces sobre este misterio que no me es permitido revelar".
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Depués le dijo la
Virgen:
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"Ha
llegado el momento en que Dios pide que el Santo Padre haga, en unión con
todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado
Corazón; promete salvarla por este medio. Son tantas las almas que la
Justicia Divina condena por los pecados cometidos contra mí, que vengo a
pedir reparación: sacrifícate por esta intención y reza".
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